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Hoy comienzan operativos en las principales cadenas de electrodomésticos

El BCRA apunta a Frávega y Garbarino

Las grandes casas de electrodomésticos se convirtieron en los últimos tiempos en verdaderas financieras. Otorgan préstamos en efectivo con un interés del 80 por ciento anual.

Claudio Zlotnik
03.03.2008

Redondo. Sospechan que las empresas toman dinero al 20 por ciento anual y lo prestan cuatro veces más caro.

Desde hoy los inspectores del Banco Central tendrán trabajo extra. Además de seguir de cerca a las entidades financieras, ahora investigarán a las grandes cadenas de electrodomésticos. La mira está puesta en los préstamos en dinero en efectivo que otorgan esos comercios. Son líneas que obligan a los clientes a reembolsar hasta más del doble de lo recibido. Los sabuesos del Central quieren saber si existen irregularidades en esas operaciones.

Algunas casas de electrodomésticos, con Frávega y Garbarino a la cabeza, ampliaron su negocio en los últimos meses. Ya no se dedican exclusivamente a vender productos de consumo masivo sino que ampliaron su menú a prestar cash a sus clientes. La operatoria es similar a la de las financieras. De hecho, tienen sucursales en plena city porteña y en barrios como Constitución, Once y Liniers y en el conurbano bonaerense, donde ahora compiten mano a mano con las financieras. Al igual que éstas, las tasas de interés que cobran son altísimas.

Los inspectores del Central tienen la orden de establecer el origen de los fondos que se prestan en las sucursales de Frávega y Garbarino. La sospecha es que esas compañías no se valen de capital propio sino que utilizan dinero de terceros. La metodología es la siguiente: para financiar a sus clientes, las cadenas suelen colocar en el mercado un instrumento financiero llamado fideicomiso. Les sirve para captar fondos de inversores que obtienen una renta a cambio. La tasa de interés que pagan las casas de electrodomésticos para obtener dinero ronda el 20 por ciento anual. Y después ofrecen dinero en efectivo al 80 por ciento.

Si se comprueba que recurren al mercado de capitales para hacer un simple pase de manos entre los inversores y sus clientes, el Banco Central les exigirá que cumplan con las regulaciones. De acuerdo con las leyes vigentes, las empresas que actúen de intermediarias están obligadas a reportar sus cuentas a la autoridad monetaria.

La preocupación en el Central es que para dar billetes contantes y sonantes, las casas de electrodomésticos cobran costos muy elevados. Y que ese comportamiento distorsiona el mercado crediticio.

Las casas de electrodomésticos prestan cash a un costo que llega a triplicar lo ofrecido por bancos de primera línea, aun a plazos más extensos. En Garbarino, por ejemplo, en un crédito a un año, por cada 1.000 pesos debe abonarse una cuota de 148,93 pesos. Transcurridos los 12 meses, el cliente habrá devuelto al prestamista nada menos que 1.787 pesos. Un 78,7 por ciento más que lo extraído.

La situación en Frávega es parecida. En un ejemplo de un préstamo en efectivo por 1.300 pesos a 15 meses, el cliente deberá abonar una cuota mensual de 162,50 pesos. Transcurrido el plazo habrá devuelto 2.437,5 pesos, un 87,5 por ciento más que lo recibido al aprobarse la solicitud. El escenario empeora para un crédito a 22 meses. En ese caso, el cliente tendrá que hacer frente a una cuota mensual de 131,60 pesos. Cuando termine de pagar, el cliente habrá desembolsado más del doble de lo percibido. Exactamente 2.895 pesos, un 122,7 por ciento más que los 1.300 recibidos 22 meses antes.

El principal atractivo de estas líneas es la celeridad en aprobarse y una flexibilidad mayor a la de los bancos. El cliente puede recibir el dinero apenas 72 horas después de haber firmado la solicitud. La principal condición es ser un trabajador en blanco, con por lo menos seis meses de antigüedad, o un jubilado o pensionado, de manera que se pueda constatar los ingresos mensuales. También hay que llevar el documento de identidad y una factura de servicios al día.

La otra condición que debe cumplirse es contar con la tarjeta emitida por estas empresas. Ese plástico es personal y se lo emite una vez que el cliente adquiere un producto en una de las sucursales. En el caso de Garbarino, al costo del crédito deben sumarse otros $ 2,90 mensuales por el resumen. El monto máximo que otorga Garbarino es de $ 3.000 mientras que en Frávega alcanza a 5.000. Pero esta última cadena analiza elevar ese monto a 15.000 pesos.

Redrado responde a un pedido de Cristina Kirchner

En línea con el discurso de Cristina Fernández durante la Asamblea Legislativa, el Banco Central adoptó una serie de medidas tendientes a facilitar los “créditos a largo plazo” para el sector productivo. La entidad modificó las normas sobre capitales mínimos de los bancos, y desde ahora permitirá que se computen en ese reglón las obligaciones negociables. La medida incrementará “el interés de las entidades financieras de contraer este tipo de endeudamiento, facilitando el acceso al fondeo y al capital necesario para el otorgamiento de créditos a largo plazo”, explicó el BCRA a través de un comunicado.

La decisión se conoció un día después de que Cristina anunciara que esta semana la titular del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, lanzará una nueva línea de créditos para pymes a “tasa subsidiada” y reclamó un compromiso similar a la banca privada. La Presidenta había adelantado además que con el Central se tratará de establecer un nuevo mecanismo que facilite la intervención de la banca pública en la colocación de créditos para las pymes.

En el Gobierno dicen que los bancos sólo prestan para financiar consumo. Y que, desde la crisis en Estados Unidos, cancelaron la mayoría de sus líneas para los sectores productivos, en especial las pequeñas empresas. La mayoría de las entidades financieras retiró del mercado sus ofertas de créditos hipotecarios, que tanto había promocionado a mediados del año pasado, a pedido del propio Gobierno. Con la nueva dispoción del Central, los expertos evalúan que al menos los bancos públicos tendrían las manos libres para aumentar sus préstamos productivos.






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