Sociedad / Edición Impresa
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advierten sobre los alimentos que PROMETEN hacer crecer a los chicos

Hecho el postrecito, hecha la trampa

El Comfer debió retirar de la tevé el aviso de un producto por consejo de médicos pediatras del Hospital Gutiérrez. Buscan reglamentar el bombardeo de imágenes de alfajores, hamburguesas y chupetines que apuntan al mercado infantil.

Luciana Peker
24.11.2008

“Si Messi tomara Danonino no crecería como un jugador de básquet”, explica el especialista Jorge Surin –titular del Área de Defensa del Consumidor y Control de Publicidad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires– sobre las (falsas) promesas mágicas que promocionan algunos productos comestibles infantiles. La propaganda donde un chico se quedaba en el banco de suplentes por ser enano y crecía mágicamente después de comer un postrecito rosado (y también pasaba del banco de suplentes a ocupar un lugar en la cancha por el efecto boomerang del consumo) es un símbolo de la manipulación a la que son sometidos padres e hijos para que compren comida chatarra, postres, golosinas y bebidas.

Días atrás, el Comfer quitó del aire la publicidad del Dino que agigantaba con una cucharadita a un chico petisito. Una determinación que tuvo como uno de sus fundamentos el alerta de un grupo de pediatras del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, que denunciaron estar recibiendo casos de madres que habían dejado de dar almuerzo a sus hijos convencidas de que el postrecito realmente era una fórmula mágica para el crecimiento de sus pequeños.

La venta, ahora, es apenas menos explícita, pero sigue siendo riesgosa. En Argentina la mayor inversión publicitaria (de más de 630 millones de pesos) se da en la promoción de productos alimentarios, según la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad. Y tres de cada diez anuncios en las tandas de los programas infantiles venden comida chatarra, alfajores hipercalóricos, chupetines o golosinas, ajenos a las estadísticas que dicen que alrededor del 30% de los chicos argentinos sufre sobrepeso u obesidad.

Por esa razón, hay iniciativas que buscan reglamentar el bombardeo de imágenes de alfajores –cada vez más grandes–, hamburguesas –cada vez más altas– y chupetines –cada vez con más ramificaciones azucaradas– que apuntan al mercado infantil. En Suecia, la publicidad de alimentos para chicos está directamente prohibida y en Francia y España, restringida.

“Necesitamos que avancen proyectos de ley para regular la publicidad hacia los chicos menores de 12 años, que no tienen posibilidad de discernimiento. Acá hay códigos de autorregulación que hacen las agencias y los anunciantes. Pero la buena voluntad no está funcionando porque vemos muchas publicidades inconvenientes”, reclama Surin, que también es profesor de Derecho Publicitario en la Universidad de Palermo.

Por año, en los Estados Unidos, los chicos consumen alrededor de 40 mil avisos por año porque venderles a ellos es un gran negocio. Ximena Díaz Alarcón, directora de la consultora Trendsity, explica: “Las madres compran cosas a pedido directo de los hijos o buscando lo que saben que les gustará en un pacto de ‘si le gusta, lo come; si lo come, me rinde y, entonces, me conviene’. Se estima que los niños inciden en el 70% de las compras, directa o indirectamente”.

Productos (no tan) saludables

Alimentos anticolesterol: prometen reducir naturalmente el colesterol. Están investigando si incurren en un engaño a los consumidores.

Gaseosas: hay bebidas que dicen tener agua y en realidad contienen agua carbonatada. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico de Capital Federal multó en 40 mil pesos a la bebida H20! porque guarda una similitud marcada con la fórmula química del agua e induce a confusión sobre la naturaleza del producto.

Patitas: la ANMAT prohíbe “promocionar que el consumo de alimentos constituye una garantía de salud” en las publicidades de alimentos. “Hay que determinar si carne de pollo, aceite de girasol, sal y otros componentes son sanos ingeridos con asiduidad por los niños”, informa Jorge Surin.

Jugos: no pueden poner fotos de manzanas o naranjas si no tienen, al menos, 50%, del contenido real de esa fruta. Están observando si algunos jugos violan esa reglamentación.

La comida chatarra en la mira

En Estados Unidos planean prohibir la publicidad de comida chatarra por televisión. La misma norma ya existe en Suecia, Noruega y Finlandia. Un estudio de la Universidad de Pennsylvania con 13 mil chicos determinó que no publicitar hamburguesas y papas fritas disminuiría un 18% la cantidad de niños con sobrepeso y un 14% de adolescentes con exceso de grasas en su masa corporal. En la Argentina, el ex legislador Helio Rebot presentó un proyecto para prohibir la publicidad de comida chatarra. Pero el proyecto está por perder estado parlamentario.

“En McDonald’s ofrecen una cajita mágica con los superhéroes preferidos por los chicos y eso los induce a la hiperobesidad”, denuncia Jorge Surin y propone que –como mínimo- la línea de ensaladas, frutas y sándwiches con productos frescos traigan los mismos premios que las papas fritas y las hamburguesas.


Jueves 29 de mayo
Año VIII | Edición Nº781






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