Culturas / Edición Impresa
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Acuerdo con los escritores y editoriales

Google se convierte en una librería virtual

El popular buscador ahora también comercializa libros digitales. Dos editoriales argentinas entre las pioneras.

Iván Schuliaquer
18.03.2009

Lo que comenzó como una digitalización de libros sin permiso, se ha transformado en el nuevo negocio de Google y la industria editorial: el gigante de internet ha decidido indemnizar a escritores y editores y sumarlos, desde ahora, como socios comerciales.

Lo que se conoce como Acuerdo Google permitirá que los autores a quienes les digitalizaron sus obras sin aviso perciban 60 dólares de compensación por libro. Quienes suscriban la propuesta, que ya tiene miles de adeptos, permitirán que Google pueda empezar a comercializar esos trabajos digitales: un 63% de los beneficios será para los titulares de los derechos editoriales y de autor y un 37% para la empresa. En España, la cifra de autores que acordaron con Google llega a los cinco mil.

Este arreglo, que sólo servirá en la red en Estados Unidos, interroga una vez más acerca del alcance y el impacto que las nuevas tecnologías tendrán sobre el libro de papel y los límites a los que se enfrenta la propiedad intelectual en los recovecos de la web.

Según informaron desde la oficina de Google en la Argentina, no está planeado hacer ningún anuncio de este tipo por ahora para Latinoamérica. La digitalización de obras en el país aún está varios pasos detrás del desarrollo que alcanzó en Europa o Estados Unidos, pero hay dos editoriales que han alcanzado acuerdos con Google books que les permite mostrar sus obras online en formato libro: son Norma (de origen colombiano) y Teseo (que pertenece a Ediciones Del Zorzal). “Ellos garantizan que los libros no van a estar liberados para bajar y arman links con librerías virtuales. En la web podemos definir el porcentaje del libro que se puede ver, que puede ir del 20 al 100 por ciento, pero hay una regla paradójica que dice que cuanto más libre está la obra online más estimulás la venta del libro físico”, asegura Octavio Kulesz, director de Teseo: un sello nuevo que sólo se vende vía web y no se encuentra en librerías. Las producciones se pueden conseguir en formato de e-book –o sea, en versión digital– o en papel, que se imprime bajo demanda en diferentes lugares del mundo y sólo cuando la compra virtual se hizo efectiva.

Con un catálogo amplio, la editorial ha vendido muy bien muchos de sus libros que van, según Kulesz, “a un nicho de público universitario” para el que no “conviene hacer tiradas grandes que queden esperando en las librerías”. “Chris Anderson –relata el director de Teseo–, creador de la teoría de la cola larga, dice que como los lectores son cada vez más exigentes, los productos se diversifican cada vez más y todo va a terminar en nichos a los que sólo se llegará con internet”. De los acuerdos a nivel local, Google sólo percibe dinero por las publicidades online: el ingreso por las ventas de libros queda en mano de las editoriales. Lo cual genera un nuevo debate: con menos costos de distribución, sin precio de papel a pagar –en la versión digital– y con otro tipo de acuerdos con las librerías, el 10 por ciento del precio de tapa que hasta ahora percibían los autores podría ser mayor. Pablo De Santis asegura no estar al tanto de la digitalización de sus libros. “Me parece que la gente por ahora seguirá leyendo en papel”, dice el escritor, y reconoce que la posibilidad de que pirateen su trabajo lo preocupa, ya que “en la música destruyó todo” y porque “si pueden copiar películas, pueden piratear libros”.

El escritor Daniel Link, que tiene gran cantidad de sus textos en la web, afirma: “Nada puede todavía competir con el libro, que es un formato transportable. Pero digitalizado, el texto gana en poder exhibitivo y, siempre que circule gratuitamente, redunda en una mayor democracia simbólica”.

Kulesz explica: “No va a haber un reemplazo de la difusión en librería por la digital a nivel absoluto, pero sí la difusión digital ocupará cada vez más espacio”. Las nuevas tecnologías de lectura empiezan, de a poco, a ganar terreno en el planeta: los libros de papel no se extinguirán, pero hace tiempo que ya no están solos. Google lo sabe.
Jueves 29 de julio
Año VII | Edición Nº781






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