Nota de tapa / Edición Impresa
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INVESTIGACIÓN: EN MEDIO DE LA PELEA, LA VERDAD SOBRE LA RELACIÓN ENTRE CLARÍN Y EL GOBIERNO QUE MÁS LO FAVORECIÓ

Enemigos íntimos

La fusión irregular entre Cablevisión y Multicanal, o cómo tener el 70% de la audiencia. El hostigamiento a la fiscal que se opuso a firmar. La interna de Papel Prensa.

Jorge Lanata
06.04.2008

Uno de los despachos parece salido de una película argentina de los 70: plantas, ventanales que dan a un patio interno un poco descuidado, amplitud innecesaria. El otro despacho es todo lo contrario: moderno, vacío, net, anónimo trampolín a la modernidad. En el primer escritorio sólo hay dos libros. Dos libros en una extensa biblioteca vacía, empotrada en la pared, detrás del sillón gerencial. Uno de los libros es la Biblia. El otro Argentina, potencia mundial, escrito por Roberto Noble en 1960. El escritorio no tiene un solo papel encima. Alguna carpetas, un cenicero que nunca nadie usó y nada más. El segundo despacho tampoco tiene libros. Ni cuadros. No hay ningún detalle personal de quien pasa sus días allí.

En el cuarto piso del Dique 2, Edificio Costero, lo único que delata la presencia del presidente Néstor Kirchner es el aire acondicionado a 18 grados. La oficina de Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, es amplia y silenciosa, y es difícil percibir desde afuera si está ocupada: si alguien abriera de golpe la puerta podrá encontrarse con los veinte ejecutivos más importantes del país, o con nadie. Los dos tienen poder. Pero no estoy hablando de poder en el sentido que le dan los test psicológicos de las revistas femeninas. Estoy hablando de poder. En realidad, el poder es de uno solo, y el otro cree que también lo tiene. Uno pelea, desde hace un tiempo, contra la Muerte, y el otro pelea contra la Historia. Los dos saben que van a perder, pero eso no les impide lanzar enloquecidos manotazos en el ring vacío. Los dos, más de una vez, se han preguntado por qué carajo están ahí. Los dos supieron, también, hace muchos, muchos años que ya no podían volver atrás.

–Magnetto piensa que los tres hombres con poder en la Argentina son él, Kirchner y Moyano –se sinceró ante Crítica de la Argentina un alto funcionario K–, Néstor cree lo mismo. Por eso Néstor, cuando vio que le pegaban a Moyano empezó a pensar que después vendrían por él. Que él era el próximo. Así se entiende el discurso de Cristina en la Plaza.

El primero de abril la Presidenta no dudó en acusar a la prensa de golpista, y denunció a los “generales mediáticos”. Moyano, en el palco, llevaba un cartel improvisado que gritaba, en mayúsculas de imprenta “Clarín miente”. Resultó curioso que tanto el camionero como la Presidenta terminaran señalando, finalmente, a un artista y no a un redactor: Moyano amenazando con movilizar a las puertas de Clarín por una caricatura de Sábat donde se le ven las manos coloradas, la Presidenta molesta por una cruz que le cruza la boca.

La acusación era patética y más patético fue leer al día siguiente a la troupe de escribas oficiales apoyando la actitud del Gobierno frente a Sábat:

“Los caricaturistas no están exentos de responsabilidades ni ubicados más allá de la crítica. Y deben hacerse cargo de sus mensajes, sin ningún adjetivo. De sus mensajes”, se dijo, frente a lo cual Cristina devino en Beatriz Sarlo y, en el fondo, sólo ejercía su derecho a criticar un trabajo público.

–Dígame, Picasso, en esta lamparita de acá, en el Guernica, ¿de qué parte del bombardeo hablaba?

La frase hecha de los entomólogos observando atentamente un grupo de insectos se dio vuelta: vimos, esta semana, a un grupo de insectos mirando a un entomólogo. Y el entomólogo, encima, no contó ni con la defensa de su propia casa: Clarín publicó un tibio minieditorialito en el que recordó la trayectoria de uno de sus autores más talentosos.

La pelea entre la Presidenta y el presidente y el Grupo Clarín no se detuvo: al Gobierno le molestó “el recorte” de las imágenes de Luis D’Elía pegándole a un dirigente agropecuario. Cada vocero del Gobierno que se cruzó en esos días con un periodista de TN no dejó de bromear:

–Mirá, ahí vienen los de Todo Campo…

Dicen que los gritos de Alberto F. se escuchaban desde el pasillo de su despacho,y desde la Jefatura de Gabinete se hicieron llamados a varios columnistas del canal para hacerles saber que “no estaban de acuerdo con la cobertura”.

¿Verdaderamente una pelea o simplemente un escarceo de telenovela? La relación del Gobierno con el Grupo es mucho más compleja.

¿LO CREÉS? SALIÓ EN CLARÍN

–Está el señor Magnetto –le dijo al presidente K una de las secretarias.

–…

–Lo está esperando en la antesala de su despacho.

–Decime, ¿estaba pactada? Porque nadie me dijo nada.

–No, señor, pero dice el Sr. Magnetto que no piensa irse hasta hablar con usted.

Kirchner y Sra. acababan de aterrizar desde México, durante la última campaña electoral; allí habían agregado una reunión fuera de agenda, pocas horas antes del regreso: con el mexicano Carlos Slim, dueño de Telmex. Uno de los pocos grupos en el mundo que pueden desvelar a Magnetto. Néstor llegó a su despacho y mantuvo una reunión privada de una hora y media en la que escuchó los reproches del titular del Grupo.

Las relaciones bilaterales funcionan así: Néstor habla con Magnetto, Alberto Fernández con Jorge Rendo (director Corporativo de Relaciones) y los temas “chicos” (Comfer, área de Medios, Defensa de la Competencia) están a cargo de Hernán Verdaguer (gerente de Asuntos Regulatorios del Grupo).

Lo curioso del exaltado discurso anti-Clarín de la Presidenta es que nadie le ha concedido más al Grupo que el presidente:

–Por decreto 527/05 prorrogó las licencias de TV abierta, cable y radio: a los quince años concedidos por ley, más la prórroga automática de diez años más le agregó otro plazo igual.

–Aprobó –en medio de un proceso judicial totalmente irregular que veremos más adelante– que Multicanal, segunda empresa del cable en manos de Clarín, comprara Cablevisión, líder del sector, a pesar de las obvias objeciones por monopolizar la audiencia.

El aval del presidente mantuvo al Grupo tranquilo en épocas pre y poselectorales, y el visto bueno final de la operación fue firmado tres días antes de entregar la presidencia a su esposa. Pero todavía no se publicó en el Boletín Oficial. Para recordarle al grupo que, en el fondo, no tienen todo, sino casi.

–La fusión de los cables fue el gran regalo de Kirchner al Grupo –reconoce un funcionario que transpira frío y pide anonimato–. Es cierto que falta ejecutarse la decisión, publicarla en el Boletín Oficial, pero no hay vuelta atrás. Néstor pensó que con esa concesión iba a mantener al Grupo satisfecho un tiempo largo, pero parece que no es así.

–A Hadad le interesa el poder de los medios, y a Magnetto el poder del Estado –dice un kirchnerista que dijo su líder, alguna vez.

La alianza económica entre Hadad y K guarda la secreta esperanza de funcionar como contrapeso del Grupo. C5N (bautizado en la jerga mediática como Cristina 5 Néstor), Radio 10 y Canal 9 contra Clarín: un mosquito famélico y volátil contra un obús intercontinental. Hadad obtuvo, sin embargo, algún resultado (para él): el Gobierno obligó al cable a poner las señales de noticias entre los primeros 15 canales, ya que hasta ese momento el Grupo ponía TN en el 11 y mandaba al resto de los canales al 3.456 en adelante. También Daniel –demostrando que, en efecto, a veces corre y a veces vuela– logró que la presidencia autorizara al helicóptero de C5N volar a la par del de Cristina.

El proceso de fusión de Cablevisión Multicanal tardó catorce meses en sortear la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia y fue fogoneado por el comandante de las tropas leales, subteniente Guillermo Moreno. El 7 de diciembre, tres días antes de que la revolución distribucionista golpeara a la puerta, la operación fue autorizada.

José Sbatella, presidente de la Comisión, firmó un dictamen solo, en disidencia, mostrando su desacuerdo. Multicanal y Cablevisión argumentaron que iban a quedarse “sólo” con el 47% de participación: 2.700.000 abonados sobre 5.700.000 totales. Pero olvidaron incluir en la suma los porcentajes del grupo en operadores de cable del interior y en la sociedad de Direct TV.

–Sbatella se plantó varias veces pero se tuvo que tragar ese sapo –aseguró un participante de los debates a este diario– Lavagna había puesto a los vocales de la Comisión como un gesto a Clarín y al final el tipo se quedó más solo que D’Elía en Harvard.

En paralelo, trascendían en aquellos meses detalles sobre la enfermedad de Magnetto y hubo quienes sostuvieron que esos rumores eran alimentados desde Balcarce 50.

–Sin Magnetto, Clarín es mío –diversos funcionarios dijeron haber escuchado esa frase de boca del presidente K.

En julio de 2007 Clarín recordó que, quizá, hubiera en la Argentina casos de corrupción que se le escaparon a Telenoche Investiga. Entonces publicó una investigación que llevaba varios meses de cajoneo sobre Romina Picolotti, secretaria de Medio Ambiente, firmada por el periodista Claudio Savoia. Una negociación de último momento hizo que la nota demorara una semana más en salir. La respuesta fue dura: Alberto F. atacó al periodista y al diario, y fue nombrado por K como director de Papel Prensa. Hubo fogonazos, y balas de salva, pero Clarín ganó la pelea: las inspecciones de Medio Ambiente en la planta de papel de San Pedro no volvieron durante seis meses. Picolotti pidió en octubre permiso para enviar a un equipo de control ambiental y Alberto F. le pidió tiempo. Papel Prensa nunca quiso adaptarse al Plan de Reconversión Industrial de Papeleras (PRI) y utliza el método más contaminante para llevar adelante su producción. El costo de reconversión de la planta es de unos diez millones de dólares, pero la discusión con el Grupo no pasa por el dinero, sino por quién da la órdenes, finalmente. El proyecto de Ley de Papeleras presentado por la entonces diputada (ahora senadora) Blanca Osuna, anterior a Picolotti, también quedó archivado bajo presión. En las últimas semanas, Alberto F. dio el ok para una nueva inspección y el asunto de transformó en un secreto de Estado: aún nadie sabe si Botnia está o no en San Pedro y ese test, junto a dos balances contables que el Estado se negó a aprobar, complican las relaciones entre el Grupo y el Gobierno en el seno de la empresa mixta (mixta porque el Estado pone el dinero y los otros se lo llevan).

El mismo 7 de diciembre pasado en que el presidente firmada la fusión y el subteniente leal Moreno, mansito, daba los últimos bordados al acuerdo con el Grupo, el ministro Julio de Vido, el embajador argentino en España Carlos Bettini y el presidente K recibieron a Cesar Alierta, presidente de Telefónica, que espera que se la habilite para ingresar al negocio de la televisión por cable:el famoso Triple Play (telefonía, internet y televisión). Un nuevo jugador quiere entrar al mercado de la tierra arrasada: Clarín ya controla el 70% de la televisión por cable. Pero no fue fácil lograrlo y la Justicia, más de una vez, tuvo que correrse la venda.

ESA MUJER

El 27 de abril de 2007 la fiscal general ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, Alejandra Gils Carbó supo que esa firma en el dictamen de 79 carillas, podía cambiar su vida.

Firmó igual, rápido, automático, sin dudar. Y después se quedó un rato en silencio. No pasó un solo día de los 344 siguientes en los que no recordara aquella firma. Gils Carbó denunció, en su dictamen fiscal, un fraude millonario en el Acuerdo Preventivo Extrajudicial con los acreedores de Cablevisión. El Acuerdo Preventivo Extrajudicial (en adelante, APE) es una figura legal que permite a las empresas en default consensuar una propuesta de pago con sus acreedores y evitar así la declaración de quiebra. El APE fue objetado por la fiscal desde su inicio en 2004: no se respetaron las mayorías requeridas, se ocultó la venta de la empresa controlante a una firma extranjera (prohibido por la ley 25.750 de “preservación de bienes y patrimonios culturales” que sólo permite hasta el 30% del paquete accionario en manos de capitales externos, por paradoja también llamada Ley Clarín, ya que fue fruto del lobby del grupo cuando los intereses eran otros) y otras maniobras irregulares para sanear el pasivo de Cablevisión. Gils Carbó afirma que, a la hora de buscar un acuerdo para reetructurar la deuda, VLG Argentina LLC Media (antes denominada Liberty Media Internacional) vendió su participación en Cablevisión al fondo de inversión Fintech, encabezado por los mexicanos Julio Herrera y David Martínez, hecho que se ocultó a la Bolsa y a la Comisión Nacional de Valores, porque Fintech era, a la vez, controlante y acreedora. Fintech, por otro lado, está constituida en Delaware y no puede ser titular de un medio de difusión argentino. La fiscal enumera documentos secuestrados en el estudio de abogados del Grupo Fintech acerca de esta operación, en el marco de una investigación del juez Bonadío por lavado de dinero. La causa paralela fue finalmente bien archivada por el juez Rafecas ya que era imposible considerar el delito de lavado. Pero la documentación citada por Gils Carbó muestra algo importante para otro fuero: que Clarín fue parte de toda la operatoria de venta de Cablevisión a Fintech.

“El acuerdo fue celebrado con abuso y fraude –asegura el dictamen fiscal–. Opino que los jueces no deben homologarlo.”

Gils Carbó recibió luego de aquel dictamen siete pedidos de juicio político y dos denuncias penales. Sus antecedentes son intachables y antes de animarse a firmar contra Clarín no había tenido denuncia alguna. Los cursos para jueces de la Fundación Noble dan un buen resultado: no sólo son aceptados por el Consejo de la Magistratura y dan puntaje para nombramientos y ascensos, sino que son los únicos cursos privados aceptados (un master en la Universidad del Salvador, por ejemplo, no califica. Pero sí se toma en cuenta un cafecito en el auditorio de la calle Piedras). Quizás ahora comiencen a dar cursos para fiscales díscolos.

–Qué querés –le dijo Righi, el jefe de los fiscales, a Gils Carbó–, te metiste con el Grupo.

El procurador, en una decisión insólita, dejó pendientes todos los pedidos de juicio político “hasta que se dicten los fallos judiciales”, de modo que si los jueces no le dan la razón a la fiscal, ella perdería su cargo.

No todo es pelea: el jueves pasado la Cámara Comercial falló homologando el APE y, claro, atacando a Gils Carbó.
La presión del lobby fue tan fuerte que dos denuncias penales se formalizaron contra la fiscal en Comodoro Py. Nadie logra explicarse por qué las denuncias fueron aceptadas en el fuero Federal cuando la causa tramita en el Comercial. En teoría, el Ministerio Público Fiscal es un órgano independiente, por lo cual sería ajeno a la competencia de los jueces juzgar la conducta de una fiscal; carecen de facultades para exhortarla ya que no está dentro de su competencia sino en la de la Procuración. La denuncia que dio origen al dictamen tampoco comprende a funcionarios públicos. Sin embargo, tanto el fiscal Di Lello como el juez Julián Ercolini aceptaron formar parte del Libro Guiness de los Records. Ante Ercolini, Cablevisión acusó a Gils Carbó por abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público, invocando un “informe semiológico” realizado por Eliseo Verón,director académico del Master de Periodismo del Grupo Clarín.

El viernes se informó que el Grupo crece: Clarín es ahora accionista mayoritario de Cimeco (Compañía Inversora de Medios de Comunicación), empresa que controla a La Voz del Interior (Córdoba), Los Andes (Mendoza) y la revista dominical Rumbos. Pagó 62 millones de pesos a La Nación, el socio saliente.

El próximo 24 de abril el Grupo realiza su reunión de evaluación y proyección anual. Néstor no está invitado. Pero va a estar todo el día pendiente.

INVESTIGACIÓN: J. L./LUCIANA GEUNA/JESICA BOSSI

Jueves 29 de octubre
Año VIII | Edición Nº781






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