Culturas / Edición Impresa
Culturas / Edición Impresa

Se aprobó la ley de patrimonio urbano

Una ciudad protegida contra demoliciones

La nueva normativa estipula que ninguna edificación de Buenos Aires realizada antes de 1941 podrá tirarse abajo sin permiso. Se evita la especulación inmobiliaria.

Diego Rosemberg
26.04.2009

Siempre fue igual. Demolición municipal por la abertura de la avenida 9 de Julio en Cerrito y Bartolomé Mitre (1936).

Vote y proteja. Los legisladores porteños levantaron la mano para modificar los alcances de la ley 2548. Por primera vez la Ciudad de Buenos Aires tiene una normativa que resguarde el rico patrimonio urbano con que cuenta cada uno de sus barrios.

La nueva normativa invierte las responsabilidades en la preservación de las construcciones de gran valor arquitectónico y cultural. Hasta ahora, si una empresa deseaba demoler un edificio en nombre del progreso o de la especulación inmobiliaria podía hacerlo, excepto que la construcción estuviera resguarda por una ley específica que la catalogara como área protegida. Pero la Ciudad de Buenos Aires nunca encaró una política de catalogación de su patrimonio urbano, por lo que las edificaciones intangibles son apenas un puñado.

Si, por el contrario, alguien quería preservar una construcción, debía iniciar una engorrosa sucesión de trámites que muchas veces no podían llegar a buen término antes de que las piquetas iniciaran su tarea.

La nueva normativa, en cambio, propone que todo aquel que quiera demoler un edificio construido antes de 1941 debe pedir autorización a la Comisión de Asuntos Patrimoniales (CAP), conformada por legisladores, funcionarios del Ministerio de Desarrollo Urbano y representantes de asociaciones profesionales.

Si este organismo –que tiene 30 días para expedirse– dictamina que el sitio elegido no tiene un valor cultural particular, el expediente pasará al Poder Ejecutivo para que apruebe la demolición. Pero si la CAP manifiesta que la construcción merece ser conservada por su singularidad, por su riqueza arquitectónica o por su valor histórico, la demolición no podrá llevarse a cabo y el expediente pasará a la Legislatura para que la catalogue y la proteja por ley.

El proyecto había contado con la aprobación de la Comisión de Cultura de la Legislatura, donde fue suscripto sin excepciones por los diputados que la integran, sin diferenciación de bloques.

La ley tendrá una vigencia de dos años, fecha en la cual el Ministerio de Desarrollo Urbano se comprometió a confeccionar un catálogo que incluya todos los edificios valiosos de Buenos Aires que merecen ser protegidos.

“Eso es lo que hicieron las grandes ciudades europeas para cuidar su patrimonio urbano, y nosotros no lo hicimos nunca. En eso estamos muy atrasados”, opina Patricio Distéfano, diputado del PRO, autor del proyecto a votar y quien logró convencer a sus propios compañeros de bancada, los más reticentes a apoyar la iniciativa. De hecho, un proyecto de similares características presentado por Teresa Anchorena en 2006 nunca llegó a obtener estado parlamentario por carecer de suficiente apoyo político.

La nueva normativa nace inspirada en la ley 2548, de similares características a la que se tratará hoy, pero que abarcaba sólo a un reducido polígono de la ribera porteña. Aquella iniciativa se había aprobado cuando al entonces jefe de Gobierno, Jorge Telerman, se le había ocurrido proponer a la Unesco que declare a Buenos Aires como patrimonio cultural de la humanidad. Su iniciativa no prosperó.

Poco después, el boom inmobiliario que precedió a la actual crisis comenzó a causar estragos entre los valiosos edificios porteños. La presión de distintos grupos de vecinos y la movilización de diferentes organizaciones no gubernamentales permitieron introducir en la agenda pública la preservación del patrimonio urbano y prorrogar la ley 2548 por un año, plazo que venció en 2008. Entre estos grupos se destacó el colectivo Basta de Demoler, que salió en defensa de varios edificios. Su labor permitió frenar, por ejemplo, la demolición del teatro Del Picadero o el Palacio Bemberg de la calle Montevideo. Con la nueva ley se evitará que estos edificios corran peligro. Su alcance extiende el manto proteccionista para mantener una ciudad con su patrimonio arquitectónico lo más intacto posible.
Jueves 29 de enero
Año IX | Edición Nº781






Herramientas de Usuario
© 2008 - 2009 Copyright Crítica de la Argentina - Todos los derechos reservados
Registro ISSN: 1851-6378.
Se permite la utilización total o parcial de los artículos sólo citando la fuente.
Maipú 271 - C1084AAN - Ciudad Autónoma de Buenos Aires // Tel. (+5411) 5300-4200
NetLabs   IAB   Datahost