Sociedad / Edición Impresa
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La justicia argentina reconoció la identidad de género de una importante militante transexual

Marcela Romero ya es Marcela Romero

Se trata de la vicepresidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, que durante diez años reclamó ser reconocida legalmente por su condición. “Es imprescindible resolver este vacío legal”, expresó María José Lubertino.

Bruno Bimbi
25.08.2009

Diez años demoró la Justicia argentina en confirmar lo que ya todos sabían: que Marcela Romero se llama Marcela Romero. Tuvo que ir a declarar varias veces, ofrecer testigos, someterse a consultas con psicólogos, médicos, psiquiatras, presentar peritos, recursos, papeles y más papeles. Después de recorrer ese largo camino, finalmente, este lunes, poco después del mediodía, Marcela recibió en las oficinas del Registro Nacional de las Personas su nuevo DNI, que, ahora sí, dice “Marcela Romero”. Para quien escribe estas líneas, como, seguramente, para la mayoría de los lectores, que el nombre que figura en nuestro DNI sea el nuestro resulta algo obvio, que jamás podría estar en discusión. Nuestro primer documento ya estaba impreso, firmado y sellado antes de que supiéramos que existía. Marcela, que ya tiene edad para estar cansada de esperar, es la primera vez que ve su nombre al lado de su foto encuadernada en verde y con los números perforados. Y está contenta, como nena con juguete nuevo.

Pero el caso de Marcela, que es transexual y se operó fuera del país hace muchos años, es uno más entre cientos. El vacío legal impide a travestis y transexuales el reconocimiento legal de sus identidades y las obliga a recorrer largos y difíciles procesos judiciales, ello en el caso de que tengan un abogado y recursos para ir a la Justicia. “Son muchos los casos de solicitudes de rectificación registral de sexo y nombre que llevan años esperando una resolución y también muchos son rechazados, dando cuenta de una situación de discriminación, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de las personas trans no tienen posibilidades ni medios para hacer juicio”, explica la diputada socialista Silvia Augsburger en los fundamentos de su proyecto de ley de identidad de género, vuelto a presentar en abril de este año, ya que en diciembre pasado fue a archivo por no haber sido tratado. En la elaboración del proyecto participaron activistas de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero Argentina (ATTTA) y de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, de la que Marcela Romero es vicepresidenta, y se consiguió la firma de diputados y diputadas de casi todos los bloques.

“Las personas trans viven constantes situaciones de discriminación producto del no reconocimiento de su identidad. Estas situaciones generan una extrema exclusión que les obstaculiza el acceso a los derechos humanos más básicos: la salud, la educación, el trabajo, la justicia. Es imprescindible avanzar con una legislación que resuelva esto de inmediato. Desde el INADI hemos presentado dos proyectos de ley ante el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos: uno para que las personas trans puedan cambiar sus datos registrales con un trámite administrativo (documentos, partidas de nacimiento y padrón electoral) y otro proyecto de atención sanitaria para las cirugías y tratamientos de reasignación de sexo. Al mismo tiempo, estamos solicitando a los legisladores provinciales de todo el país que deroguen los artículos de los Códigos de Faltas de las provincias que criminalizan la homosexualidad y el travestismo”, explicó María José Lubertino, presidenta del INADI.

“Este documento es un símbolo de lo que significa para las personas trans que la ley les reconozca su identidad de género. Diez años de trámites, peritajes invasivos, situaciones desagradables, gastos innecesarios y mucho sufrimiento en el camino. Necesitamos una ley que les reconozca su identidad sin necesidad de todo esto. Necesitamos que se apruebe la ley de identidad de género, que está en el Congreso de la Nación para que las personas trans puedan cambiar sus datos registrales respetando y reconociendo su identidad de género”, dijo María Rachid, presidenta de la Federación Argentina LGBT.

En una consulta realizada por la federación antes de las últimas elecciones a los candidatos a diputados nacionales, cuyos resultados fueron publicados por este diario, todos los postulantes de Capital y provincia de Buenos Aires se comprometieron a votar a favor de esta ley. Por eso, con su nuevo DNI en las manos, Marcela aprovechó la ocasión para reclamar al Congreso que apure el trámite, “para que las personas trans no tengan que esperar diez años de juicio, como esperé yo, para que el Estado les reconozca que tienen un nombre y tienen derecho a que ese nombre figure en sus documentos”. La Falgbt reclamará a los diputados que incluyan el expediente en el orden del día de la próxima reunión de la Comisión de Legislación General.

De aprobarse la ley, cualquier persona trans podría solicitar el cambio de sus datos registrales, para que se rectifique la partida de nacimiento y se emita un nuevo DNI en el que figuren el nombre y el sexo de la vida real. Ya no sería necesario iniciar un juicio, ya que el trámite sería administrativo y una oficina especial resolvería las solicitudes, con un plazo máximo de noventa días.

OPINIÓN

Que el derecho de una sea el derecho de todas
Esteban Paulón (Integrante de comisión directiva de la Falgbt y secretario de VOX Rosario/Santa Fe. Secretario del bloque de diputados nacionales del Partido Socialista)

A Marcela Romero la conozco hace muchos años. Nos une una amistad nacida al calor de la lucha por los derechos del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales, travestis y transexuales, ya no recuerdo cuándo, pero sí que fue hace mucho. Gracias a ella y a la relación que mantenemos pude acercarme y conocer las problemáticas más graves que aquejan a travestis y transexuales en nuestro país y Latinoamérica.

Marcela tuvo siempre la capacidad de transmitirnos la angustia y preocupación sentida, movilizarnos, tocar nuestras fibras más íntimas para poder entender, comprender y compartir esas realidades tan duras y diversas. Es una luchadora incansable, siempre dispuesta a estar allí, donde sea necesario, para alzar la voz en contra de todo tipo de injusticias en cualquier rincón del país.

Marcela siempre repite que las personas trans “no somos el problema, sino parte de la solución”. Por ello, trabajamos junto a ella y a otras compañeras y compañeros de la Federación Argentina LGBT y con el equipo de la diputada Silvia Augsburger en la redacción del proyecto de ley de identidad de género, que aguarda su tratamiento en la Cámara de Diputados de la Nación. Junto a Marcela recorremos los despachos de las legisladoras y legisladores explicando los alcances de la norma y la necesidad urgente de dar una respuesta ante la vulneración del derecho constitucional a la identidad.

Esa ley es una de las grandes deudas que nuestra joven democracia tiene con un grupo de personas olvidado que sufre la peor de las violencias: la invisibilidad y la negación de su existencia por parte del Estado. Y sabe Marcela, como saben las compañeras de ATTTA, que en la lucha por lograr la igualdad y el reconocimiento, cuentan con nuestro compromiso y apoyo.

Aunque el Estado argentino reconozca recién hoy, con 10 años de atraso, su identidad de género, para nosotras y nosotros siempre fue, simplemente, Marcela.






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