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habla el experto jorge barrera

Guía para entender la crisis energética

La Argentina no aprovecha ni la milésima parte de la potencialidad
de las energías renovables. La instalación de parques eólicos en la zona costera y en la meseta patagónica son una solución a la crisis.

Federico Kukso
08.06.2008

Posible. El especialista asegura que ya es posible y económico operar parques de generación eólica que aprovechen la velocidad de los vientos patagónicos.

La inercia no es la única fuerza que mueve al mundo. La energía, o energías, en todas sus variantes y distinciones –contaminantes, escasas, renovables, verdes, amigables–, lo definen y lo hacen funcionar. Sin embargo, todo parece indicar que el mundo comienza a trastabillar. El fantasma de la crisis recorre el mundo energético y lo empuja a cambiar o perecer. “El tiempo de la energía fósil barata, que fue la base del crecimiento de los países hoy desarrollados, murió definitivamente. Es imperativo reemplazar los hidrocarburos, no sólo porque se harán muy escasos y caros en cuatro o cinco décadas sino porque su combustión contribuye fuertemente a aumentar el fenómeno del calentamiento global. Será imprescindible adoptar tecnologías de uso eficiente de la energía: gastar menos para producir lo mismo y utilizar menos energía para el mismo servicio”, remarca Jorge Barrera, director de la Maestría en Gestión de la Energía de la Universidad Nacional de Lanús.

–¿Cuál es el grado de aprovechamiento de las energías renovables en la Argentina?


–Por debajo de las potencialidades que ellas tienen. No aprovechamos ni el uno por mil de la potencialidad que tenemos. Por el momento, las fuentes renovables satisfacen los requerimientos de energía de los pobladores rurales que suelen ser sencillos y de baja intensidad más que a las demandas más altas y concentradas de las ciudades. En la Argentina hay 1.600.000 habitantes que no tienen ni tendrán electricidad por redes. El hecho de que estén localizados en zonas alejadas o poco accesibles y que consuman poco hace inviable que las empresas distribuidoras de electricidad deseen invertir para abastecerlos. En esos casos los equipos para aprovechar la radiación solar, el viento y los cursos de agua de manera descentralizada no tienen competencia.

–Son la solución.

–Exacto. Actualmente, se nos presenta la gran oportunidad de empezar a aprovechar el recurso eólico, que es de excelente calidad en toda la meseta patagónica y en vastas zonas costeras de la provincia de Buenos Aires. Hoy el sistema patagónico ya está vinculado eléctricamente con el sistema nacional; por lo tanto, ya es posible y económico instalar y operar parques de generación eólica que aprovechen la velocidad media y la regularidad del viento patagónico y generen electricidad para el mercado.

–¿Y los biocombustibles, hasta hace no mucho presentados como la solución al problema del cambio climático?

–Ahí hay una trampa. Para producir biodiésel necesito incrementar la producción de soja. Pero para producir necesito gastar gasoil en tractores y arado.

–¿Estamos atravesando, como se repite, una crisis energética?

–Yo no le digo crisis porque para el común de la gente tiene un sentido negativo. Estamos ante la incertidumbre de abastecer toda la demanda de gas natural (especialmente en invierno), electricidad (en invierno y en verano) y combustibles líquidos, o sea, nafta y gasoil. En los próximos tres años tendremos (y tenemos) tres problemas que no son independientes. El más grave es el del gas, porque se utiliza para uso hogareño y en la industria.

–¿Por cuánto tiempo la sufriremos?

–Lo que hace ahora la Secretaría de Energía y el Gobierno es administrar la escasez. Toman decisiones para apagar los incendios. Los próximos tres años ya están jugados. Esta situación tiene varios orígenes, como el incremento del consumo. Crece la economía, crece el dinero disponible, la gente consume más y hay un crecimiento entre el 5 y el 7% de uso energético. Todo el mundo sabía que iba a suceder. El problema es que ha habido decisiones erróneas e inoportunas.

–Estamos parados en la coyuntura.

–En la Argentina se hacía planificación energética hasta los noventa. En los últimos años no ha habido inversión. En este campo todo es a largo plazo: las inversiones son cuantiosas. La construcción de una central hidroeléctrica tarda seis años, una nuclear, ocho.

–¿Y qué habría que hacer?

–Trabajar con una brecha de 20 años. Analizar cuál es la mejor manera de abastecer las demandas que va a haber en 2025, por ejemplo. Y es necesario invertir en exploración de reservas. Vamos a ser importadores netos de energía. En los noventa exportamos como tontos petróleo y gas natural sin ser un país petrolero. Fue un negocio bárbaro para las empresas, pero para el país fue desastroso. De acá en más, esperemos que los inviernos no sean demasiado fríos ni muy calurosos los veranos; que llueva mucho en las cuencas altas del Paraná y del Uruguay; que caigan nevadas tempranas y copiosas en la zonas andinopatagónicas. Dependemos de la generosidad de la naturaleza.






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