Culturas / Edición Impresa
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Muestra autopsia de lo invisible en el malba

Arte hecho con retazos de muerte

Videos de entierros, flores de huesos humanos, joyas con vidrios de autos baleados. Inquietantes obras conceptuales.

Judith Savloff
10.03.2008

Dionea severa. del colombiano Echevarría.Trabajó flores con huesos humanos.

La foto representa un tallo con pétalos y semillas. Pero esto no es una flor, o al menos no es sólo eso. En primer lugar, porque se trata del retrato de una composición realizada con huesos humanos.

Esa imagen, titulada Dionaea severa, es un ejemplo de la belleza macabra que aglutina las piezas de Autopsia de lo invisible, muestra colectiva que el Malba exhibe hasta el 14 de abril. Y de la “estética del horror” que cultiva su creador, Juan Manuel Echevarría (Medellín, 1947).

Pero ni esa obra ni la exhibición pretenden quedarse en lo escabroso. O al menos no sólo en eso. La muestra reúne a cinco artistas latinoamericanos contemporáneos, que devienen del conceptualismo de los 60 y se vinculan directamente con la historia y el presente sociopolítico de sus países.

Dionaea es el nombre científico de una planta carnívora, deglutidora de moscas. Y severa el modo de resaltar la violencia que se propone denunciar el autor. Porque Dionaea severa integra su serie Corte de florero, título que alude a una práctica del terror en la guerra entre liberales y conservadores colombianos de mediados de siglo XX que consistía en decapitar al prisionero y cortarle las extremidades para colgárselas del cuello. Y tal y como está representada, mostrando un ejemplar entero y fragmentos de sus rasgos característicos (la semilla y un “colmillo”), copia el modelo de los dibujos realizados tras una exploración botánica de la corona española en 1820. No sólo hay estética: también es “ciencia” del horror.

Teresa Margolles (México, 1963) trabaja desde hace diez años con cadáveres y materiales que extrae de morgues públicas y depósitos policiales. Pero aquí exhibirá joyas: pulseras, anillos y collares donde incrustó fragmentos de vidrios de autos o ventanas de casas que recogió tras Ajustes de cuenta –tal es el título de su serie– en el estado de Sinaloa, tierra de narcos, cuna de los narcorridos. Y acompaña las alhajas con los informes policiales.

Regina José Galindo (Guatemala, 1974) presenta una trilogía de videos donde documentó entierros de cuerpos no identificados, incluso de niños, en el cementerio La Verbena, Ciudad de Guatemala. Sobre cada sepultura construyó una pequeña base de ladrillos y cemento y colocó una lápida de mármol: “XX, Guatemala, 2007”. A Mario García Torres (México, 1975) le interesa investigar vida y obra de artistas conceptuales de las décadas de los 60 y 70 poco o nada difundidos. Muestra Share- e-Nau Wonderings (A Film Treatment) sobre un imaginario intercambio de cartas con el artista italiano Alighiero e Boetti (1940-1994). García Torres cuenta en 19 cartas fechadas a fines de 2001, tras el atentado contra las Torres Gemelas, un supuesto viaje de él a Kabul para encontrar locaciones para filmar una película y el One Hotel fundado por Boetti y amigos a principios de los 70.

La muestra incluye también fotos que Echevarría tomó de objetos que pertenecieron a secuestrados por la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional o que fueron creados por ellos.

Durante la segunda década del siglo XX, André Breton, el patriarca de los surrealistas, decretó que la belleza sería revulsiva o no sería. Parece que tenía parte de razón.

La protesta de Gualeguaychú llegó al museo

Argentinos y uruguayos recordamos bien la noticia de la irrupción de Evangelina Carrozo, la reina del Carnaval de Gualeguaychú y activista de Greenpeace, en la cumbre de 58 jefes de Estado en Viena el 12 de mayo de 2006, con un biquini mínimo y una pancarta que decía: “No a las papeleras”. La cola de la chica copó los noticiarios de televisión y fue tapa de los principales diarios. Pero en el New York Post, la noticia ocupó diez líneas en Weird But True, columna dedicada a hechos “absurdos pero verídicos”, que se publica sin fotografías.

Hace más de dos años, al puertorriqueño Ignacio Lang (San Juan, 1975) se le ocurrió “completar” los textos breves del New York Post con imágenes rescatadas de la Biblioteca Pública de Nueva York e internet. Y de su colección de 3.000 collages, agrupados con el título WBP (iniciales del título de la columna del New York Post), eligió aquel con la foto de Evangelina y los recortes del periódico para exhibir en Autopsia de lo invisible, la muestra que continúa hasta el 14 de abril en el MALBA.“Los del Post reportaron la performance de Evangelina, no el problema de las papeleras”, dice la curadora de Autopsia, Sofía Hernández Chong Cuy, mexicana radicada en Nueva York. “¿En qué resulta la provocación como estrategia política? ¿Qué hace que un acontecimiento social se instale en los márgenes? De eso se trata la obra de Lang y toda la muestra.”
Jueves 29 de diciembre
Año VIII | Edición Nº781






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