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Opinión

La célebre frase que la Coca jamás pronunció

Jorge Lanata
12.07.2008
No hay nada más verdadero que un recuerdo falso. Cuando le presentamos a la Bersuit el guión del clip La argentinidad al palo, todos quedaron fascinados con el final:

–Como en Carne, ¿te acordás? Van entrando de a uno todos los de la banda al camión. A Isabel Sarli primero se la ve por el resquicio de una de las puertas, después de frente y al tipo de espaldas… ahí vamos montando escenas de la película y al final la cámara está adentro del camión, en subjetiva de Isabel que lo ve entrar al Pelado. Y ahí lo mira y va la frase:

–¿Qué pretende usted de mí?

Y la imagen congela con el Pelado bajándose el cierre del pantalón.

Tamara consiguió la película y nos reunimos especialmente para verla. La escena famosa, aquella que todos recordaban, no estaba.

–No puede ser.

–Será en otra. O tendremos otra versión.

La idea se derrumbó del todo a la mañana siguiente, cuando ubiqué a Victor Bo, hijo de Armando y protagonista del film en 1968:

–Un plano medio, que tiene como referencia a la cintura del tipo y ahí la ves a la Sarli en bolas que le dice “¿Qué pretende usted de mí?”...

Un largo silencio del otro lado de la línea. Bo carraspea:

–Sí, no... es que… vos sabés que eso es medio un mito, ¿no? Porque en la película esa frase no está...

–¿Cómo que no está?

–Se hicieron distintos cortes de Carne: uno para Argentina, otro para América Latina y otro más para Estados Unidos, capaz…

En la productora Claxon atesoraban la versión total, sin cortes, y nos permitieron verla con ellos mismos: nunca, ni en el camión ni en el frigorífico, Isabel decía la frase. Isabel, por último, desde su casa de Martínez y rodeada de sus mascotas, sonaba entretenida con lo ridículo de la pesquisa:

–No, nunca lo dije –sentenció.

A esta altura del relato cualquier lector comenzará a preguntarse por qué no reescribir el guión y listo. ¿No podíamos tener otra idea? ¿Era el único texto posible de filmar? Si tuviera esa respuesta tendría también una explicación para la historia de mi vida: lo único que nos importaba entonces era que, como la frase no existía, había que crearla.

–Hagamos la escena original, la que nunca se filmó.

Yo estaba conduciendo Lanata PM en Radio del Plata cuando alguien entró al estudio para avisarme: ”Isabel Sarli está abajo grabando el audio”.

Y ahí estaba Isabel Sarli, con su aire de atractiva señora española con ojos de niña avispada, leyendo ante el micrófono la frase que todos recordaban pero ella no había pronunciado jamás.

–¿Qué pretende usted mí?

En la versión final del clip, la imagen es la de 1968 y su voz la de 2004. La diva salió de los estudios de Ideas del Sur con un cheque por su cachet y dos bolsas de comida para sus gatos de regalo.

Aquella situación entre extraña y bizarra no era, sin embargo, original: Ilsa (Ingrid Bergman) nunca dijo en Casablanca: “Tócala de nuevo, Sam”. Ella señaló:

–Play it, Sam. Play As Time Goes By. (Tócala, Sam, toca El tiempo pasará).

Y, en otro tramo, Rick (el gran Boogie) le dice a Sam:

–You played it for her, you can play it for me. Play it! (La tocaste para ella, la puedes tocar para mí. ¡Tócala!).

Tampoco Sherlock Holmes, el inmortal detective de Arthur Conan Doyle, le dijo alguna vez “Elemental, Watson” a su asistente. En ningún libro de la saga lo dice. Sólo se permite “Superficial, mi querido Watson” o “Elemental”, sólo y por separado. Todos, sin embargo, recordamos esas frases falsas con amor verdadero. Las personas somos seres muy, muy extraños.
Jueves 29 de diciembre
Año VIII | Edición Nº781






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