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CONTRATAPA

El flagelo, el castigo y Barcelona

La revista afirma en su última tapa que “el virus de la derecha ya es pandemia". La mera posibilidad de que de los cuatro jinetes del Apocalipsis salga un presidente debe llamarnos a risa. Pablo Alabarces.

Por Pablo Alabarces
06.07.2009
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Hay algo que aprendí hace muchos años, y fue leyendo a Emilio de Ipola, uno de los sociólogos más importantes de la Argentina ,y connotado hincha de Huracán. Fue en un libro de hace veinticinco años, Ideología y discurso populista, un trabajo fascinante. Allí aprendí que las metáforas biologicistas son clásicas del pensamiento de derecha: que la sociedad es un cuerpo, y que sus males son enfermedades, y que las soluciones son sus remedios. Por ende, alguien sostuvo que la izquierda es un cáncer que corroe las entrañas de la sociedad y debe ser extirpado; Menem pudo afirmar, suelto de cuerpo, que él iba a aplicar “cirugía mayor sin anestesia”; y La Nación, que a pesar de sus intentos por modernizarse sigue pegada a un discurso que atrasa más o menos cincuenta años, puede editorializar sosteniendo que las barras bravas son una “enfermedad social” (que debe ser erradicada como si fuera la viruela, digamos).

De esa concepción deriva un abuso de lenguaje que ha hecho estragos en la conversación cotidiana, periodística o política: es la insistencia en el flagelo. Hemos asistido al flagelo de la desocupación y del hambre, de la desnutrición y de la droga, de la homosexualidad y del erotismo, del libertinaje y de la violencia, que por supuesto van juntos. El uso de la palabreja demuestra facilidad del pensamiento y poca densidad analítica: porque flagelo remite a azote, calamidad, castigo, desgracia, plaga, peste, como cualquier búsqueda rápida en los diccionarios de la Real Academia o el María Moliner puede demostrar. Esos términos, a su vez, así como persisten en la idea derechista de la sociedad como un cuerpo, nos remiten a la idea del castigo divino, a un dios enojadísimo con los argentinos que les envía un azote tras otro, molesto porque le habríamos dado la espalda. En consecuencia, cada vez que alguien usa flagelo desvía la atención: de las causas, obviamente, que los sociólogos y los ateos insistimos en entender como pertinazmente terrenales, económicas, políticas, sociales. Flagelo termina siendo un recurso barato para evitar usar los sujetos gramaticales adecuados: por ejemplo, el flagelo de la inflación impide decir los sectores monopólicos concentrados aumentaron los precios una vez más. O el flagelo de la droga nos ahorra la molestia de afirmar el control del narcotráfico a cargo de la policía y los punteros políticos del conurbano. Como se verá, usar flagelo nos evita complicaciones.

El problema añadido es que nos la pone difícil cuando lo que aparece es un flagelo verdadero: la gripe, como lo fue el dengue. Eso se vuelve más inexplicable que lo habitual, porque es una desgracia real, una plaga, calamidad o peste, tal y como los diccionarios nos alertan. Al haber abusado del flagelo mentiroso, el flagelo verdadero se vuelve intratable. Y parece explosivo, porque aún si se tratare de un castigo divino se ve incrementado por los errores humanos: de los gobernantes porque se concentraron en las elecciones y de los opositores porque también se concentraron en las elecciones. Esa distracción extendida no ha hecho más que agravar la situación, que requería más inteligencia y trabajo. Todavía estamos a tiempo, y salvo la AFA todos parecen estar convencidos de ir en un solo camino.

Lo que estas situaciones también dejan ver es el surgimiento de las paranoias y los relatos conspirativos: acabo de leer un mail que afirma que no hay tal gripe porcina sino gripes comunes pero incrementadas por acción de Donald Rumsfeld y los intereses monopólicos de los laboratorios. A cualquier lector le deben haber llegado diez de estos textos –detrás de los que relatan los golpes que Néstor le habría propinado a Cristina o antes de los que afirman que los que votamos a Solanas somos derechistas pagados por Clarín. En fin: como decía Fredric Jameson, la paranoia es el mapa cognitivo de los pobres. Frente a un mundo que aparece incomprensible, agresivo y atroz, los subalternos usan los discursos conspirativos como un modo de reponer algún sentido a lo inexplicable. Y para eso, los y las argentinos/as somos mandados/as a hacer.

Por eso, permítanme parafrasear a la revista Barcelona, uno de los pocos grupos que ha entendido que hay que reírse salvajemente de la Argentina, por lo menos como estrategia de supervivencia –y también ofensiva: debemos recuperar la parodia y la injuria como herramientas políticas. Barcelona afirma en su última tapa que “el virus de la derecha ya es pandemia”, título acompañado con fotos de Macri, Reutemann, Cobos y De Narváez. La mera posibilidad de que de esos cuatro jinetes del Apocalipsis salga un presidente debe llamarnos a risa. Y creo que la gripe es un flagelo enviado por algún dios para castigar a los argentinos y argentinas por votar a tamaños personajes.

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Fran 21 años  | 

Pablo, para la facu hice una investigación sobre hinchas de fútbol y leí algunas cosas tuyas. Muy bueno, eh.

mau 30 años  | 

CHIKOS KAKAS, es solamente una "estrategia de supervivencia" ante tanta "injuria" desatada por los narkokriminales que insultaron, amenazaron y robaron al pueblo argentino; me rio salvajemente pero no de Argentina, lei el artículo y les aconsejo que lean los titulares del 29-06 para enterarse que los ciudadanos dimos nuestro veredicto en las urnas, aunque a uds. no les guste.

Ariel Quiroga 31 años  | 

Pareciera, según algunos, que este gobierno representa la izquierda en nuestro país. Nos alarman contra la amenaza inminente de la derecha encarnada por los 4 jinetes apocalípticos. Quién ha declarado al gobierno de los K como de izquierda??? Habrá sido Moreno... Randazzo ... habría que ver qué entienden por izquierda aquellos que nos previenen contra los males de la "derecha". Si alguien es tan amable de aclararme esta duda, lo agradeceré. Saludos

mengano 0 años  | 

Reimos para no llorar... Que feo se va ha poner esto... ¿vieron el videito de Maurice, de las tintorerías y los prostíbulos? ¿Quedaremos en manos de tamaño sorete inmoral? Ayyyyyy!!! ¡Viva la democracia loco!

para Mau 30 años y todos los que usan la K como chiste 44 años  | 

tenés la posibilidad de ser más inteligente leyendo un buen artículo periodístico, pero no. ¿Para qué vas a hacer el intento? Si tenés a mano un chiste estúpido: usar la K en apocalípsis y caca. Lee la revista Barcelona, o mejor a Macedonio Fernández, te pueden ayudar a componer mejores chistes. Los cuatro amargos a los que crees salvadores son peores o iguales que cualquiera de los ya malos gobernantes nacionales que tuvimos.

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