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OPINIÓN

Animales sueltos

Fueron tantos los interrogantes que planteó la desaparición de la familia Pomar que el misterio exacerbó la imaginación popular.
A. Agostinelli.

Por Alejandro Agostinelli
08.12.2009
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Fueron tantos los interrogantes que planteó la desaparición de la familia Pomar que el misterio exacerbó la imaginación popular. La última desventura televisiva relacionada con el caso sucedió el lunes, en el programa conducido por Alejandro Fantino, en América. El ciclo se llama Animales sueltos y también describe un poco la situación que se presentó cuando Fabio Zerpa amagó con abandonar el piso porque él, que había ido a mostrar su último libro, arregló que sus investigaciones merecen un marco de sobriedad. El famoso ufólogo consideró que la producción no había cumplido con el trato: antes de presentarlo pasaron escenas donde un grupo de chicos le hacía bromitas guarras a una modelo despechugada. Trascartón, Fantino propuso a Zerpa hablar sobre platos perdidos. Pero el actor, despojado de su sonrisa, anunció que se iba, avergonzado por la procacidad del contexto. Zerpa aprovechó esos instantes de indecisión (el resto del programa) para predicar sobre el auge de la frivolidad y el sistema espiritual que reemplazará al que nos rige. Mientras vacilaba, pasó el aviso de su inminente tour por la India, su próximo libro sobre los mundos intraterrenos y el viaje en plato volador de “Walter (en realidad Daniel) Fry, un hombre de la NASA” (aunque Fry nunca hubiese tenido nada que ver con la NASA y sí con los orígenes de una antigua religión ufológica).

Alguien argumentará que tener a Zerpa en televisión y no preguntarle por la versión que circulaba de voz en voz sobre la familia Pomar (“¿no habrán sido abducidos por extraterrestres?”) era inevitable.

Para otros, había que ser muy ingenuo o muy ignorante para preguntar por el imaginario que disparó la desaparición de la familia a un ufólogo. Las creencias son tema para científicos sociales. Y si no, mutis por el foro: se debe anteponer el pudor que suscita la magnitud de la tragedia, sobre todo cuando la incógnita persistía. Quizá porque los otros panelistas eran demasiado conscientes de esta impertinencia, la pregunta corrió por cuenta de la modelo estable del programa, Pamela David. “La abducción de la familia Pomar es posible”, aseguró el ufólogo. “Han habido otros casos, como el de un gastroenterólogo que iba por Rosario y apareció en Salta”. Zerpa sin dudas se refería a un rumor que echó a rodar en 1959 el contactado Oscar Pérez Alemán, según el cual un testigo anónimo fue “teleportado” de Bahía Blanca a Salta. Esta versión fue la antecesora de un caso célebre que Zerpa, llamativamente, no citó: la historia de los Vidal, el caso del matrimonio desaparecido en Chascomús y reaparecido en México. Quizá prefirió no recordarlo porque sabe que fue un montaje originado por la agencia de prensa que colaboró en la promoción de la película argentina Che, Ovni (Aníbal Uset, 1968). No hace falta aclarar que el gastroenterólogo y los Vidal son puro cuento.

Nada detiene la fábrica de mitos donde hay enigmas.

El problema aparece cuando voces pretendidamente autorizadas salen a refrendar ese imaginario. Y se agrava cuando los medios resucitan a personajes-bonzo para llenar huecos.

Otro que se sumó a la comparsa fue Antonio Las Heras, parapsicólogo y directivo de la Fundación El Libro. Ahora, en su rol de detective psíquico, con péndulo de radiestesista incluido. En junio pasado, Las Heras expuso en Crónica TV que los pasajeros del vuelo 447 (el Airbus estrellado en el Atlántico) podrían haber sido abducidos por alienígenas.

El 6 de diciembre, en Impacto 9, Las Heras concluyó, como si sus antecedentes fueran desconocidos, que la familia Pomar vive: “Los vi caminando por un trigal, tomados de la mano, tranquilos, sin angustia y sin tensión”.

¿Sirve para algo preguntar a comisarios, fiscales o peritos si consultan a videntes, o a ufólogos? Claro, siempre es útil saber en qué malgastan su tiempo los encargados de buscar respuestas. Pero otra cosa es instalar la idea según la cual, llegado un punto, todo vale. Recurrir a técnicas esotéricas ya fue usado para dilapidar recursos en causas perdidas, fomentar la ilusión en soluciones mágicas o, peor aún, encubrir delitos.

Pero la Policía no tiene tiempo que perder: está demasiado ocupada en velar por la seguridad pública, como lo volvió a demostrar con el caso de Rubén Carballo, el chico molido a palos en el recital de Viejas Locas.

La proliferación de teorías bizarras colmó el vacío y fue parte de la búsqueda de sentido al presagio latente de un final trágico.

Con todo, los medios hubieran podido evitar dar aire a los EBI (Embusteros Bien Identificados).

Hubiera sido su aporte para conjurar el clima de confusión general.




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Javier D.R. 28 años  | 

El artículo de Agostinelli suena falso, como si alguien le pagara para que adopte esa postura. No digo que sea así, sino que es lo que parece. Suena falso como aquellos que hablan a favor del gobierno y uno se da cuenta de que le pusieron en el bolsillo unos cuántos billetes o le prometieron algún puestito bien remunerado. Lo que sí queda claro es que no rebate los argumentos, obviamente porque no los tiene, sino que ensucia a quien critica. Creo que eso se llama criticar al mensajero en lugar de atender a su mensaje.

Horacio 55 años  | 

Es tan absurdo afirmar que no existen las abducciones extraterrestres como sostenar que todas las desapariciones misteriosas son abducciones extraterrestres. Las abducciones extraterrestres, de animales y humanos, son rutinarias en nuestro planeta, pero quienes no son capaces de afrontar la verdad lo niegan. En realidad se trata de un mecanismo defensa de la mente para conservar la cordura. La negación se debe también a una cuestión egoica, de quienes no quieren aceptar que la Tierra no es el centro del universo... La Tierra es simplemente uno de los tantos lugares en el que los espíritus encarnan para tener determinadas experiencias. Como decía Pierre Teilhard De Chardin; “No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales teniendo una experiencia humana”. Y ésta es toda la historia.

Roberto Martiarena 43 años  | 

La familia entreriana que desapareció hace siete años, les guste o no a los que no creen en los Ovnis, fue una abducción extraterrestre. En cambio, la familia Pomar fue asesinada por... (mejor no digo nada, por las dudas).

Alejandro Agostinelli 0 años  | 

No solo eso. ¡Hasta leo comentarios como el tuyo, PantaCRUEL! Hacía rato venía arrancándome los pelos por el tratamiento que le están dando a los medios al caso Pomar (sí, es alarmante incluso todavía). Y también me preocupan los que desprecian con ligereza los contenidos a los que están expuestos tantos argentinos. Animales sueltos, Crónica tv e Impacto 9 se emiten en la televisión argentina, no en Kamchatka.

PantaCRUEL 40 años  | 

El autor de la nota mira Animales Sueltos, Cronica tv e Impacto 9. A eso llamo yo utilizar bien el tiempo. Espero ansioso el comentario de las peleas en lo de TINELLI.

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