Sábado, 9.30 pm.
Pido un combinado de 60 piezas en un delivery de sushi, al que llamaremos Sushilandia (sí, somos dos cerdos y el nombre es bien grasa. Es que estoy muy enojada). Gasto $159
Sábado 10.45 pm.
Llega el pedido. Firmo la tarjeta de crédito. ¿Somos locos o bon vivants? ¿Podemos seguir gastando esta plata en sushi y no tener microondas ni haber colocado de nuevo el aire acondicionado desde la mudanza?¿Somos vulgares o extravagantes? ¿Somos tarados o víctimas de nuestra propia gula?
Sábado 10.48 pm.
Mi marido pregunta si no hay menos piezas que de costumbre. A fuerza de ser sinceros, la bandeja luce medio vacía. Busco los míos y no encuentro la mitad. Pero como él come tan rápido me cuesta contabilizarlos, porque van desapareciendo como un animal que se extingue minuto a minuto en la selva.
Sábado 10.56 pm
Me doy cuenta que faltan todos mis futurama rolls (8). De los demás, no tengo idea. Pero de esos estoy segura. Llamo furiosa a Sushilandia.
- Publicado por La peleadora a las 12:20 am
- 1107 Comentarios
- Guardado en: Una voz en el teléfono
